En una entrevista en Infobae al Regreso, Gabriel Puricelli, licenciado en Sociología y docente, describió el escenario de máxima tensión política en Perú, donde el balotaje entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori se define voto a voto y la gobernabilidad aparece como el principal desafío.
Durante su paso por el estudio, Puricelli puso el foco en la diferencia mínima entre los candidatos y su impacto en la legitimidad del futuro gobierno. “La diferencia es tan pequeña que no es una elección donde los candidatos vayan a aceptar, como sucede muchas veces incluso en nuestro país, que se compute hasta el 99,70%. Acá la discusión va a ser ver hasta el último voto, analizar hasta el último voto”, explicó.
La legitimidad de origen y el desafío de gobernar en perú
“La legitimidad de origen está, porque Perú una de las cosas que tiene, tiene unas autoridades electorales muy competentes cuyos resultados son respetados”, sostuvo Puricelli, al analizar el peso institucional de la ONPE. Sin embargo, advirtió que esa legitimidad “te sirve para los diez primeros kilómetros en Perú”, marcando la diferencia entre la aceptación del resultado y la capacidad real de gobernar.
La polarización se refleja en el recuento: con el 94% de las actas escrutadas, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, aventaja apenas a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, con 50,10% contra 49,90% de los votos. El organismo electoral pidió cautela y no anticipar conclusiones antes del 100% del escrutinio.
Para Puricelli, el sistema político peruano “es excesivamente volátil”, a pesar de la continuidad económica garantizada por el presidente del Banco Central desde 2009. “El problema es que la legitimidad de origen te sirve poco tiempo, porque la ecuación de poder es muy poliárquica”, remarcó.
Un congreso menos fragmentado y demandas sociales diversas
Consultado sobre la posibilidad de mayor estabilidad, Puricelli distinguió: “Hay menos bloques parlamentarios en este Congreso que en el anterior. Eso hace que para el futuro presidente o presidenta haya que negociar con menos grupos, grupos que son un poco más homogéneos”. No obstante, recordó que la fragmentación del sistema y los comportamientos oportunistas dentro de los partidos siguen dificultando la gobernabilidad.
El especialista hizo hincapié en la diversidad de demandas sociales. “Hay una enorme fragmentación de la demanda política en la sociedad peruana. Hay demanda de seguridad, de educación, demandas regionalistas. El regionalismo define mucho esta elección”, señaló.

Describió que Roberto Sánchez obtuvo alrededor del 70% en la región amazónica y más del 65% en la zona andina, mientras que Keiko Fujimori concentró el 45% de sus votos en Lima, marcando una fuerte tensión territorial.
El voto en el exterior es otro factor decisivo: “En este momento estaba escrutado nada más que el 5% del voto exterior. Si Keiko confirma su victoria entre los votantes del exterior, podría estar más cerca de lo que se puede esperar a esta hora”, alertó Puricelli sobre la importancia de la emigración peruana en los resultados.
Economía estable y política volátil: el dilema peruano
Puricelli comparó la situación peruana con la de Italia en la posguerra: “Gobiernos que duraban un promedio de 13 meses, que no completaban una legislatura y, sin embargo, Italia creció hasta transformarse en la quinta economía más poderosa del mundo”.
Planteó que en Perú “la fragmentación de la oferta política se explica por la insatisfacción social de los resultados que da una economía que crece, pero que no reparte de manera pareja ni entre estratos sociales ni entre regiones”.

Consultado sobre el mito de la estabilidad, afirmó: “Perú es de alguna manera un gran ejemplo de lo que puede ser crecimiento importante y dinámico al lado de un desarrollo mediocre. Crecimiento y desarrollo no son la misma cosa. Perú es exitoso en materia de crecimiento. No es un fracaso en términos de desarrollo, pero el desarrollo es mucho más mediocre que el crecimiento”.
Respecto al marco jurídico, subrayó: “El estallido del sistema de partidos políticos en Perú es decisivo para explicar la inestabilidad. Perú no logró reconstituir un sistema de partidos programáticamente reconocibles, con liderazgos reconocidos. Es un país que renueva su sistema de partidos políticos a cada elección”.
El debate incluyó paralelos con la Argentina y los sistemas de elecciones de medio término. Para Puricelli, los efectos del diseño institucional dependen de la interacción con la realidad social de cada país. “No creo que hay nada que condene ni que sancione como perfecto el sistema de la renovación de medio término. El problema es cómo interactúa esto con la política”, concluyó.
Fuente: Infobae
































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