El brote de sarampión que afecta al Perú continúa creciendo y ya alcanzó 2.543 casos confirmados durante 2026, según la Sala Situacional de Sarampión-Rubé del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC-Minsa).
La cifra representa un fuerte incremento frente al año anterior. Durante todo 2025 se confirmaron apenas cinco casos de sarampión en el país, todos relacionados con casos importados o vinculados a importación.
El avance del virus también ha sido advertido en los reportes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En su informe más reciente, correspondiente al 24 de septiembre, el organismo registró 190 nuevos casos de sarampión en Perú durante las semanas epidemiológicas 35 y 36 de 2026.
Puno concentra la mayor incidencia
Uno de los datos que más llama la atención es la diferencia entre regiones. Puno registra una incidencia acumulada de 120,63 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio nacional alcanza 7,34 casos por cada 100.000 habitantes.
Esto significa que la incidencia registrada en Puno es más de 16 veces superior al promedio del país.
Después de Puno aparece Madre de Dios, con 86,91 casos por cada 100.000 habitantes. También se registran tasas importantes en Arequipa, Loreto y Ucayali.
El virus, además, ya ha sido detectado en distintas regiones, entre ellas Lima, Callao, Cusco, Tacna, Moquegua, Piura y Huancavelica, de acuerdo con los datos epidemiológicos recogidos en la nota.
El brote mantiene activa la transmisión
La evolución de los casos muestra que el incremento no fue puntual. La curva epidemiológica comenzó a elevarse durante las primeras semanas del año y posteriormente alcanzó niveles mucho mayores.
Desde aproximadamente la semana epidemiológica 20 se registraron varias semanas con más de 100 casos confirmados. Uno de los puntos más altos se ubicó alrededor de la semana 35, con cerca de 150 casos.
Los registros de las semanas más recientes deben interpretarse con cautela, debido a que pueden sufrir modificaciones conforme las autoridades actualizan la información epidemiológica.
Perú también registra una muerte
El brote tuvo además una consecuencia fatal. Un adolescente de 16 años falleció en Loreto tras presentar complicaciones asociadas al sarampión.
Según información del Ministerio de Salud, el menor no contaba con ninguna dosis contra la enfermedad. El fallecimiento constituye el primer deceso por sarampión reconocido oficialmente en Perú en 23 años.
El caso generó una nueva alerta sobre la importancia de ampliar la cobertura de vacunación, especialmente en comunidades alejadas donde existen dificultades para acceder a los servicios de salud.
La vacunación aparece como uno de los principales desafíos
El aumento de casos se produce en un contexto de brechas acumuladas de vacunación.
Un documento epidemiológico del Minsa estimó que alrededor de 291.000 niños de entre 1 y 4 años eran susceptibles al sarampión debido a las brechas acumuladas entre 2022 y 2025.
Las coberturas registradas en 2025 también quedaron por debajo del nivel considerado necesario para garantizar una protección poblacional suficiente. La primera dosis de la vacuna SPR alcanzó una cobertura nacional de 90,4%, mientras que la segunda llegó al 82%.
La OPS ya había advertido durante 2026 sobre la necesidad de intensificar la vacunación y la búsqueda activa de casos.
Gobierno mantiene medidas sanitarias
Ante el incremento de contagios, el Gobierno prorrogó la emergencia sanitaria por otros 90 días debido a la transmisión local confirmada en Puno y al riesgo de expansión hacia otras zonas del territorio nacional.
El Ministerio de Salud también reforzó la vigilancia epidemiológica y las acciones de vacunación en las regiones donde existe transmisión activa o riesgo de propagación.
La situación mantiene bajo seguimiento a varias jurisdicciones, especialmente aquellas ubicadas cerca de las fronteras con Bolivia y Brasil, donde la movilidad de personas puede favorecer la aparición y expansión de nuevos casos.
El panorama actual marca un cambio importante respecto de los últimos años y coloca nuevamente al sarampión entre los principales desafíos de vigilancia epidemiológica para el sistema sanitario peruano.



































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